Esta trampa está relacionada
con la creencia de que, deberías vivir tu vida de la forma que los demás
quieren y, la suposición de que los demás reaccionarán a lo que suceda como a
ti te gustaría.
Lo que te hace feliz
depende de tu naturaleza personal, que es diferente a la de cualquier otro ser
humano. Intentar encontrar la felicidad haciendo lo que parece hará a los otros
feliz es caer de cabeza en la Trampa de la Identidad.
Tienes que determinar por
ti mismo quieres eres tú, que te hace feliz, qué eres capaz de hacer y lo que
quieres hacer. Debemos estar abiertos a las sugerencias, pero nunca debemos
perder el poder de tomar la decisión final.
Estás en la Trampa de la
Identidad cuando dejas a los demás decidir qué es lo correcto o equivocado para
ti, cuando vives reglas sin cuestionar que te dicen como deberías actuar y
pensar.
Estás en la Trampa de la
Identidad cuando tratas de estar interesado en algo porque se espera de ti, o
cuando intentas hacer las cosas que otros dicen que deberías hacer o cuando tratas
de dar una imagen que los otros dicen que es la única imagen válida que tienes
permitido tener.
En vez de tomar por
ciertas las suposiciones sobre lo que deberías ser, empieza desde dentro de ti.
Descubre quien eres tú: esa colección ÚNICA de sentimientos, deseos,
percepciones y entendimientos. Respeta lo que ves en ti mismo.
De la misma forma, puedes
perder tu precioso tiempo cuando ignoras la identidad de los otros. Ellos no
son tú; no puedes esperar que ellos lo sean.
Cuando interpretas mal la
identidad de alguien, esperas de esa persona lo que la misma no te puede dar.
No puedes hacer que una piedra arda, ni que otra persona pueda ser otra que no
es.
Reconoce cada persona con
la que te relacionas como una entidad individual, diferente y distinta y no
tendrás problemas de identidad. Trata de evitar etiquetar a los individuos y
luego que vivan de acuerdo a las etiquetas que les has puesto.
Puedes decidir que
aquellas personas que conozcan tengan cosas que ofrecerte y desarrollar tus
relaciones con las mismas, basada en valores comunes. La alternativa es
malgastar tu preciosa vida tratando de cambiar a otros, para hacerles ver lo
que ves, para hacerles ser lo que tú quieres que sean.
Cada individuo busca su
felicidad por sí mismo de la forma en que su conocimiento y percepción le
indican. Él no eres tú, no esperes que lo sea.
Evitando la trampa
Hay cuatro principios que
pueden ayudarte a evitar esta trampa:
1.
Eres un individuo único, diferente del
resto de los seres humanos. Nadie ve el mundo como tú lo haces. Nadie puede
dictarte que identidad deberías tener, eres la persona mejor cualificada para
descubrirlo.
2.
Cada individuo actúa desde su propio
conocimiento de las formas que cree que le traerán la felicidad. Actúa para
producir los resultados que piensa que le harán sentir mejor
3.
Tienes que tratar personas y situaciones de
acuerdo a sus propias identidades para conseguir lo que quieres de las mismas.
No puedes controlar las identidades de los demás, pero puedes controlar como
tratarás con ellas.
4.
Ves el mundo subjetivamente, coloreado por
tu propia experiencia, interpretación y límites de tu percepción.
Hasta
que no te descubras y aceptes completamente,
no tendrás la convicción o el
coraje de ser libre.